Tres trabajadores de Osakidetza sufren agresiones de pacientes cada semana.

Médicos, enfermeras y auxiliares se enfrentan cada día a más situaciones de riesgo por el incremento de episodios violentos en la red sanitaria pública de Euskadi.

El propio consejero de Sanidad aseguró que el incremento de las agresiones también incide en la tasa de absentismo del Servicio Vasco de Salud, cifrada en un 10%. Reconoció que algunos profesionales temen acudir a su puesto de trabajo ante la posibilidad de sufrir una agresión por parte de los pacientes o sus familiares. El personal sanitario tiene dieciséis veces más probabilidades de sufrir un episodio violento que cualquier otro trabajador.

Enfermeras y auxiliares son el colectivo más vulnerable dentro del conjunto de profesionales que trabajan en la sanidad al tener un contacto más estrecho y prolongado con los usuarios que acuden a los centros de la red pública. Pero también por ser mujeres. Los agresores tienen menos remilgos a la hora de enfrentarse a una trabajadora que a un hombre. Tres de cada cinco episodios violentos registrados el año pasado en hospitales y ambulatorios de Osakidetza tuvieron como víctima a una auxiliar (59) o a una enfermera (40). En el caso de los médicos, más de la mitad reconoce haber recibido amenazas en sus respectivos centros de trabajo, mientras que al menos uno de cada diez ha sido víctima de una agresión en algún momento de su trayectoria profesional.

Los hospitales de Donosti y Basurto registraron el mayor índice de violencia en el trabajo al contabilizar cerca de una treintena de agresiones el año pasado. En ambos casos, destaca la cantidad de ataques sufridos por los auxiliares de enfermería. El centro guipuzkoano tramitó 14 denuncias (ocho más que el año anterior), mientras que el complejo bilbaíno llegó a triplicar el número de ataques a este colectivo al pasar de cinco a quince demandas. Nada que ver con el de Txagorritxu donde sólo se denunció una agresión. Cruces también ha logrado mantener a raya el repunte de actos violentos pese a ser el hospital con mayor volumen de usuarios de toda la comunidad autónoma. El centro bizkaino tramitó un total de nueve demandas.

Además de la escalada de agresiones, resulta llamativo el incremento experimentado por los llamados incidentes que sufren los trabajadores, ya sean insultos, amenazas, coacciones o gestos despectivos:240 el año pasado. Los motivos para enfrentarse a un sanitario son múltiples. “Unas veces pierden la paciencia y no aceptan las explicaciones o el diagnóstico que se les facilita, mientras que en otras ocasiones se enfadan porque entienden que la información que se les transmite es insuficiente o simplemente porque reclaman una prueba”.

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