Siniestralidad laboral

desayuno en lo alto de un rascacielos. 1932. Charles EbbetsHace unos días pude contemplar a través de Internet unas estremecedoras fotografías que fueron realizadas a comienzos de los años treinta del siglo pasado por el fotógrafo Charles Ebbets y que pertenecen a una colección privada del famoso Bill Gates. El calificativo de estremecedoras no es por lo que pasa en ellas, sino por lo que pudo pasar. Se trata de una insólita serie de imágenes, de gran calidad, que fueron publicada en Nueva York intentando denunciar la falta de medidas de seguridad en el trabajo y en la que se puede observar a buen número de obreros de la construcción, comiendo sus bocadillos y descansando tranquilamente sobre el armazón y las vigas metálicas del piso setenta de un rascacielos, sin redes, ni arneses de sujeción, ni cuerdas, ni siquiera cascos en la cabeza. A pelo, jugándose la vida a cada instante, sin la menor protección y por lo que parece sin la menor preocupación por su parte.

(La Opinión de Zamora. Juan Jesús Rodero)

Las fotos causaron un gran impacto y tantos años después lo siguen causando en quienes tienen la oportunidad de verlas. Fue tal su éxito que se vendieron masivamente como postales. Escenas cotidianas de quienes trabajaban en el aire, aunque en otras posaban ante el fotógrafo, que no debía andar muy lejos, poco más o menos en las mismas condiciones de riesgo y que ponen los pelos de punta a quien las contempla. Pero escenas de ayer que, por desgracia, siguen pudiendo encontrarse hoy sin que haga falta ir muy lejos para ello. Especialmente en el medio rural es fácil encontrarse con la estampa de alguien subido a un tejado para retejar o hacer una chapuza cualquiera o para colocar una antena, o unos cables, o lo que sea, sin el menor miedo ni la menor protección que pueda evitar un accidente. Y hasta profesionales modestos incumplen de manera constante, automática y despreocupada las más elementales medidas de seguridad. Por fortuna, la vigilancia y las campañas de concienciación que se ejercen para erradicar la siniestralidad laboral han dado sus frutos en los últimos tiempos y en la actualidad la mayoría, tanto empresas como trabajadores, por la cuenta que les tiene a todos cumplen la estricta normativa vigente para evitar en lo posible los accidentes en el centro de empleo.
Pero continúan produciéndose. Zamora fue el año pasado la provincia de Castilla y León donde más aumentaron los siniestros de estas naturaleza, con un tributo de seis víctimas mortales entre los casi tres mil percances registrados, según los datos facilitados por la Junta. El sector de la construcción, junto al de servicios, es el gremio en el que se producen más bajas temporales por este motivo, seguido ya muy de lejos por la industria y el campo. Con el agravante de que en la provincia zamorana se han dado aumentos en todos los campos profesionales. Es para meditarlo, porque pese al esfuerzo común de patronales y sindicatos puede ser que algo esté fallando y ya se ha llamado la atención al respecto. Es una tarea común de aplicación al máximo de todas las leyes de seguridad existentes para dejar el mínimo margen al fatalismo del error o del imprevisto. Si los accidentes de tráfico se han rebajado, lo mismo hay que lograr con los accidentes laborales.

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