La gestión del riesgo biológico también es necesaria en las boticas

El colegio de Farmacéuticos de Sevilla diseña un protocolo con normas de actuación dentro de su servicio de prevención de riesgos laborales.

Fuente: Correo Farmacéutico

En el caso de las oficinas de farmacia los riesgos de accidente laboral pueden parecer escasos y similares a las de cualquier otra empresa (caídas, problemas ergonómicos, mantenimiento de las instalaciones eléctricas, etc.), sin embargo, sí hay una serie de riesgos específicos que exigen una política de prevención más activa. Es el caso de los riesgos biológicos relacionados con la extracción de muestras y el contacto de fluidos corporales.

Para facilitar la prevención en este terreno, el Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, a través de su Servicio Mancomunado de Prevención de Riesgos Laborales (el único constituido como tal en una entidad colegial y que funciona desde 2002), ha obtenido la autorización de la Junta de Andalucía para ampliar sus servicios preventivos a los laboratorios, pues ya lo hacía en boticas, ópticas y ortopedias.

Para mejorar esta actividad, la entidad colegial ha desarrollado un procedimiento de gestión de los riesgos biológicos en laboratorios y oficinas de farmacia que realicen extracciones. Según ha explicado a CF Antonio Delgado, vicesecretario colegial y coordinador del servicio, “si bien el riesgo biológico está asociado sobre todo a los laboratorios de análisis, hay muchas oficinas de farmacia, sobre todo rurales, que realizan extracciones y pequeñas analíticas a nivel privado que deben prevenir estos riesgos”.

Más importante

Aunque existen otros riesgos asociados a la farmacia y al laboratorio (es el caso de los relacionados con la manipulación de productos químicos, apartado éste en el que otros colegios como el de Vizcaya también han trabajado [ver CF del 3-I-2005]), Delgado asegura que “los riesgos biológicos son los más importantes a los que la farmacia tiene que hacer frente en cuanto a exigencias preventivas se refiere”.

El protocolo recoge las normas de comportamiento que deben seguir los trabajadores de la farmacia cada vez que vayan a hacer una extracción o puedan entrar en contacto con agentes biológicos (bacterias, virus, etc.), desde cómo utilizar el material de extracción hasta cómo actuar en caso de accidente. “Con este tipo de iniciativas lo que se pretende es que la cultura de la prevención vaya calando poco a poco, porque es cierto que hay muchos riesgos que no se tienen en cuenta o no se ven”, sostiene Delgado.

El protocolo también tiene en cuenta no sólo las medidas preventivas necesarias para evitar accidentes, sino también la gestión de los residuos. Para ello, el colegio proporciona a las farmacias contenedores específicos en los que depositar las muestras (ver recuadro). Según Delgado, “cada mes se recoge en cada farmacia un contenedor con capacidad de un litro con residuos de este tipo, lo cual no es poco”. De hecho, el COF sevillano tiene contabilizados, dentro de las farmacias adscritas a su servicio de prevención, hasta 370 trabajadores farmacéuticos expuestos a riesgos biológicos.

Mayoría

En la actualidad, más de un 70 por ciento de las boticas de la provincia están inscritas en el servicio de prevención colegial a cambio de una cuota de setenta euros mensuales (ver gráficos), lo que facilita mucho la tarea preventiva, pues poner en funcionamiento un plan de prevención de riesgos laborales exige conocimientos, tiempo y más o menos dinero en función de las características de cada empresa y de su exposición a los diferentes riesgos, que en el caso de los agentes biológicos se recogen en el real decreto 664/1997.

El servicio colegial cubre las especialidades de seguridad en el trabajo, higiene industrial y ergonomía y psicología aplicada.

Además, para la vigilancia de la salud y la realización de reconocimientos médicos cuenta con la colaboración con una empresa de sanidad laboral. “Incluso hay una unidad móvil para desplazarse por las zonas rurales”, apunta el coordinador del servicio. En lo que va de año el COF ha realizado un total de 1.128 reconocimientos médicos.

La aceptación del servicio se refleja también en las encuestas de satisfacción que maneja el colegio sevillano. El 81 por ciento de las farmacias considera muy bueno el trato dispensado, el 63 por ciento opina que la información y documentación que proporciona el servicio es muy buena (cada año se organizan treinta cursos en este terreno) y sólo un 4 por ciento opina que el tiempo de resolución de las consultas es muy largo.

Otro ejemplo de la buena marcha del servicio es que este año ha superado con éxito (al igual que las farmacias a las que da cobertura) la auditoría externa a la que debe someterse cada tres años e, incluso, una mancomunidad de municipios de Mallorca quiere copiar su modelo de funcionamiento.

CÓMO PREVENIR EL RIESGO BIOLÓGICO EN LA FARMACIA

Normas de actuación para la gestión del riesgo biológico en farmacias y laboratorios de análisis.

A) HIGIENE PERSONAL

Lavado de manos: debe realizarse con agua y jabón antes y después de atender a cada paciente y cuando las manos se hayan manchado con materiales potencialmente contagiosos. El secado se realizará con toallas de papel desechable.

Cortes y heridas: en caso de que se produzcan se deben cubrir con apósitos impermeables, así como retirar las joyas, anillos y otros elementos que dificulten la correcta higiene personal.

B) BARRERAS PREVENTIVAS

(físicas, químicas y biológicas).

Guantes: se deben utilizar al manejar sangre, tejidos o fluidos potencialmente contaminados, objetos, materiales o superficies contaminadas por ellos y, sobre todo, deben cambiarse al realizar procedimientos invasivos tras el contacto con cada paciente, así como si se rompen o perforan. Del mismo modo, son obligatorios cuando el trabajador presente cortes, heridas o lesiones cutáneas.

Bata: es obligatorio su uso mientras se estén realizando determinaciones analíticas o extracciones.

Gafas protectoras o mascarillas: se utilizarán si en la práctica realizada se prevé una exposición sobre los ojos o mucosas que impliquen más riesgo.

Desinfectantes: el uso de povidona yodada, gluconato de clorhexidina, hipoclorito sódico, etc. constituye una barrera química de prevención en caso de accidente (corte, salpicadura, pinchazo, etc.).

Barrera biológica: se deben aplicar en función de cada caso los protocolos sanitarios específicos para la exposición a agentes biológicos (RD. 664/1997).

C) EQUIPOS Y APARATOS

Lancetas: no se debe tocar la punta de la lanceta una vez se haya insertado en el portalancetas y se haya retirado la cubierta protectora.

Tapón: cuando se termine el análisis se volverá a poner el tapón en el dispositivo para proceder a sacar con cuidado la lanceta.

Tira reactiva: una vez se ha aplicado la gota de sangre sobre la tira reactiva y se ha finalizado la medición se procede a la retirada de la tira usada, usando para ello la envoltura de aluminio con el fin de evitar la exposición a la sangre del paciente.

D) RESIDUOS BIOLÓGICOS

Agujas, material cortante y residuos infecciosos de animales).

Recogida: cada farmacia dispondrá de contenedores de un litro para depositar los residuos. Una vez llenos se trasladarán al colegio para su adecuada eliminación a través de las empresas gestoras de residuos peligrosos.

E) Accidente laboral con riesgo de exposición de sangre o fluidos corporales

Limpieza de la herida: lavar cuidadosamente la herida con iodóforos (povidona yodada), que son activos frente a bacterias, microbacterias, virus lipídicos y no lipídicos, así como frente a esporas. En personas alérgicas al yodo se puede emplear cloramina.

Salpicaduras: lavar la zona expuesta con jabón y agua abundante.

Comunicación: todo accidente relacionado con sangre y sus derivados debe ser comunicado al servicio de prevención para la realización de una ficha epidemiológica con el fin de conocer los datos relacionados con el accidente (nombre, edad, sexo, categoría, lugar del accidente, hora en que ocurrió, mecanismo de producción, localización y naturaleza de la lesión). Se deberá ir también a la mutua de accidentes de trabajo y enfermedad profesional y emitir parte de accidente si procede.

Estado inmunológico del accidentado: cuando pueda identificarse la fuente, previo consentimiento y tras haber sido informado, se procederá a la extracción sanguínea para determinar los anticuerpos frente al antígeno del núcleo o core (AntiHB-core) total, frente al VHC y los anticuerpos frente al VIH.

Mario Vaillo de Mingo. mvaillom@recoletos.es 10/09/2007

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